Se despertó con el sonidito agudo de la canción de "Young Folks" acompañado con la vibración de su móvil. Terriblemente molesta. Gimió y alzo su mano contra el maldito aparato chillón. De camino a coger el móvil su mano se empotró contra una de esos malditos tubos metálicos de dibujos orteras en donde todos solemos poner los bolígrafos, lápices y demás chorradas sin saber a ciencia cierta si sirven para eso. El caso es que se cayó y con él todo su contenido.
No le dio especial importancia. Por una nueva cosa tirada en el suelo de su habitación nadie se iba a morir... bueno, quizás su madre sí.
Le dio al botoncito verde.
-¿Sí?
-¡SARA! ¡No podía aguantar más! ¡Tenia que llamarte!-la estridente voz de Laura le golpeó con fuerza el oído haciendo que se apartase el aparato de la oreja.
Sara suspiró algo irritada. ¿Qué hora era? Las dos de la mañana. Torció el gesto. No es que no le interesase lo que Laura la tuviera que contar sino que su interés era mayor en horas más aceptables. Se vio obligada a acercarse de nuevo el móvil a la oreja puesto que Laura seguía parloteando como un loro al otro lado de la línea.
-Y no veas que culo tiene porque de verdad tía, cuando vi como le quedaban esos pantalones me dije a mi misma: "ay omá, que rico que está" ¡Es más! ¡Podría comer en ese culo! Y es que no es solo su culo...
-Lau, Lau. Echa el freno me he perdido-replicó Sara incorporándose en su cama y apartando las sábanas. Al pisar el suelo no supo exactamente que es lo que pisó, pero de seguro que no fue el suelo de su cuarto- ¿Qué ha pasado? Cuéntamelo desde el principio. TODO-sonrió ya más despierta.
Laura suspiró desde su propia cama, tumbada. Ni siquiera se había quitado la ropa. El corazón le iba a mil. Recordar la cita con el médico la ponía igual de nerviosa o más si podía ser de lo que había estado durante todo el rato con él.
-¿Laura? ¿Te ha dado un ataque al corazón o te estás desfogando en silencio con tu mano?-bromeó Sara.
-¡No seas burra!
-Háblame y así mi imaginación dejará de volar tan libremente -sonrió la rubia saliendo con cuidado de su habitación. Necesitaba urgentemente ir al baño.
-Ha sido genial-dijo con una sonrisa estúpida Laura levantándose de un salto de la cama.
-Eso no es una descripción satisfactoria, guarra. Quiero saberlo todo-susurró en voz baja Sara atravesando el pasillo y entrando en el baño.
-Pues... estaba guapísimo, Sara.
-Sí, creo que algo he podido entender antes cuando babeabas en idioma de simio en el teléfono-se sentó en el retrete con un suspiro.
Esa sensación de que la vejiga te va a explotar es TAN incomoda... y cuando al final sientes el alivio... es... incomparable.... inconfundible... como los Ferrero Rochér. Pues igual.
-Pues verás. No sabes la impresión que me dio cuando le vi.
-¿Cómo iba vestido?-preguntó curiosa Sara mordiéndose el labio inferior.
-Pues... unos vaqueros y una camiseta de manga corta negra que le quedaba ajustada y de maravilla...
-Habría sido un detalle por su parte haber ido con el traje de Adán-bromeó la rubia.
-Estoy segura de que también le quedaría bien...
-No babees tanto que se me está inundando el baño.
Ambas rieron.
-Bueno, ¿y entonces?
-Dimos un paseo y...
-¡AHHHHHHHHHH!-chilló Sara.
Laura pegó un bote en su cuarto.
-¿Qué ocurre?
-Me ha venido la regla-gimoteó Sara mirando su ropa interior manchada- maldita sea, se me ha adelantado...
-Vaya que putada...-dijo mientras se quitaba las botas y las dejaba caer con un sonido seco contra el suelo importándole poco si despertaba a alguien.
-Joder... odio cuando tengo la regla...-replicó mosqueada Sara alcanzando la caja de plastico de las compresas.
-Ya tia, la verdad es que es un coñazo. Yo me siento inflada y me duele mazo.
-A mi no me duele pero lloro por cualquier jilipollez.
-Que suerte tía, no sabes lo que es que te duela la regla. Es un suplicio, me pongo malísima.
-Ya si en segundo de bachilleraro te pusiste tan mala que tuviste que irte a casa en pleno examen de Lengua.
-Ya, no me lo recuerdes...-bufó Laura.
-¡Tía!
-¿Qué?
-Joder, ¡pues que sigas contándome que ha pasado!
-¡Ah! Sí. Pues dimos un paseo... y al final hemos terminado en un pub.
-¿Te ha pagado las copas o te ha hecho pagártelas tu?
-No he bebido.
-Tía Laura, eres idiota.
-Es que no quería que se me olvidara todo y no pudiera contartelo luego.
-Así me gusta, previsora-accedió Sara- ¿Y entonces...?
-Pues...
Silencio.
Sara se inquietó. Aquello era peor que cuando en una telenovela te dejan caer una bomba del tipo: "Luisa Fernanda se acostó con Camilo José y se quedó embarasaaadaaaaaaa" y ¡PAM! te cortan el maldito episodio sin avisarte ni nada.
-¡TIA! ¿Me lo vas a contar o tengo que imaginármelo? ¿Te besó? ¿No te besó? ¿Te metió mano? ¡Cuenta, zorra!
-Mmmmmm no sé si dejarte con la intriga...-bromeó Laura.
-No me seas zorra. Soy capaz de ir a tu casa y obligarte a cantar como un pájaro hasta saber cada detalle de la maldita cita-la amenazó la rubia intentando colocarse con éxito la maldita comprensa.
-Vaaaaaaaaale-sonrió Laura contenta de poder contar por una vez a Sara como le había ido una cita sin terminar en moqueo- puedo decir que baila bien.
-Define bien. Porque nunca hay que fiarse de los hombres que bailan demasiado bien, tienden a ser de la otra acera.
-NO es de la otra acera.
-¿Tienes pruebas concluyentes que demuestren lo contrario?
-¿Qué es muy sexy?
-Eso NO es una prueba concluyente es un hecho.
-Baila lo suficientemente bien como para ser sexy pero no tan genialmente como para correr el riesgo de ser gay-explica Laura- Tiene ese toque de caderas que solo tienen los heteros al bailar y ademas no se pavonea como una diva de la pista. Ya sabes es más de pegarse.
-Mmmmm, de momento me has convencido pero necesitaré verlo con mis propios ojos...
-¡ZORRA!
-¡Qué! ¡Necesito verificarme de que mi mejor amiga no se está haciendo ilusiones con un hombre equivocado!-replicó con malicia Sara.
-Tu lo que quieres es cacho de mi hombre.
-De momento no es tu hombre, es el hombre de nadie aún.
-Serás...
La puerta del baño se abrió y Sara pego un berrido asustada. Un hombre con cara de dormido y barba la miraba con los ojos achinados.
-Pero Sara, mi vida. ¿Qué horas son estas? ¡Vete a dormir de una vez!
-Joder papá que susto...
-¿Qué haces hablando por teléfono a estas horas?
-Es Laura.
-Pues dile a Laura que te llame en horas ma razonables que en esta casa se tiene la manía de dormir por las noches. Anda, corta de una maldita vez.
-Ya voy...-refunfuñó Sara.
-Cor-ta.
-¿Me dejas al menos ponerme la compresa tranquila?-preguntó sarcástica Sara a su padre.
Éste la miro serio y con cara de dormido.
-Buenas noches-dijo antes de entornar de nuevo la puerta del baño.
-¿Qué ocurre?-le llegó la voz de Laura desde la otra línea.
-Mi padre que tiene el objetivo de matarme de un susto. Tengo que cortar la conversación Laura. Solo dime una cosa más. ¿Te ha besado?
-Mmmmm, puede...
-¡Dios! ¿Besa bien?
-Ha superado mis espectativas y créeme las llevaba muy altas.
Sara suspiró acalorada y tiró de la cadena.
-Me lo tendrás que explicar mejor.
-Lo haré, te lo juro.
-Más te vale...
-¡Sara corta de una maldita vez!-se oyó la voz de su padre.
-Tengo que dejarte lo siento.
-Vale, guapa. No pasa nada. Hablamos mañana.
-¿Mañana? Querrás decir hoy.
-Eso quería decir.
-Vale. ¿Me llamas tú?
-Sí. Adiós.
-Adiós guarrona.
Sara colgó y apago la luz del baño. Se dirigió a su habitación y cerró la puerta tras de sí. En la oscuridad de su habitación pudo imaginarse con total claridad lo afortunada que había sido Laura al bailar con el médico buenorro y cuando la había besado. Suspiro acalorada sintiendo como un horno.
Su conciencia anotó un nuevo síntoma cuando tenía la regla: Se ponía cachonda con más rapidez.